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Fábricas de calzado Vs. zapateros independientesEn la época antigua cuando predominaba el calzado artesanal y hecho mano no existían las fábricas de calzado y los zapateros más pobres solían agrupaban en el campo a confeccionar zapatos muy sencillo para los campesinos que solían ser muy sólidos y muy económicos también. Los zapateros que se dedicaban a remendar calzado poseían una mejor reputación en la ciudad, aunque en las zonas rurales también se concentraban los zapateros ambulantes que acarreando su taller con ellos para confeccionaban zapatos para los aldeanos utilizando la piel que ellos mismos almacenaban en sus granjas. Los zapateros rurales, como se le llamaban en ese entonces, representaban una verdadera competencia para los zapateros que trabajaban en la ciudad. En ese entonces, los gremios zapateros controlaban estrictamente la relación que había entre la oferta y la demanda en el mercado interior. A partir de 1750, los privilegios políticos que había en las ciudades comenzaron a disminuir y en conjunto con la presentación de las fabricas de calzado industriales, trajo como consecuencia la disolución de todos los gremios y de ellos surgieron las grandes corporaciones. En el comienzo del 1900 se importaron más de cinco millones de zapatos americanos a Inglaterra y otros países en Europa y talleres zapateros independientes no podían competir bajo ninguna circunstancia con la velocidad de confección que poseían las fabricas de calzado y mucho menos podrían competir con sus precios, por lo que los pequeños zapateros sufrieron pérdidas importantes y de esta manera quedaron relegados al remendado de los zapatos. Pero la calidad se impuso como un rasgo definitorio entre las fábricas de calzado y los talleres artesanos, que aunque recibían mucho menos trabajos de fabricación seguían valorando, y manteniendo sus antiguas tradiciones. Generalmente la clientela que poseían procedía de los círculos sociales en donde se consideraba que el zapato hacía a la persona y por lo tanto exigían un tanto de individualidad y una excelente calidad para su calzado. Pequeñas fábricas de calzado con tradición
En Alemania, el examen de maestría sigue siendo un requisito obligatorio para la apertura de cualquier fábrica de calzado o incluso para la apertura de un taller independiente, como también para poder impartir la formación de los aprendices. Los zapateros artesanos que siguen dedicando su trabajo a los talleres tradicionales martillan y cosen los zapatos manualmente con los mismos métodos y procedimientos que utilizaban sus predecesores hace mucho tiempo. A diferencia de las fabricas de calzado que cuentan con maquinarias especializadas, los zapateros artesanos fabrican la mayoría de sus herramientas como por ejemplo, los cuchillos, las agujas y las tenzas y podemos decir no se diferencian demasiado de los que utilizaban hace uno 500 años, y cada zapatero es muy caprichoso con respecto a utilizar sus propias herramientas, de una manera casi supersticiosa. |
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